Si que estoy vaga
Llevo un tiempo sin escribir.
No es que no pase nada, de hecho pasan muchas cosas. Voy a ser parada (o casi, técnicamente sigo trabajando mientras dé clases de español, aunque con eso no me llegue ni para pipas) a partir de noviembre.
Asi que la búsqueda de pisos se cancela por el momento. El pago de los impuestos también se paraliza hasta nueva orden.
Lo que sí que me permito es volar, para celebrar mi cumple con mi hermana.
Sin llegar a deprimirme, si que estoy incómoda al saber que tengo que venderme otra vez. Como unos cuatro millones de personas en España, ¿no? Vamos que no cuento nada nuevo.
Lo que tengo que retomar son los hábitos gratuitos como ir a la biblioteca a leer los periódicos, utilizar la bicicleta como medio de transporte…
Ayer por ejemplo, quería salir de casa y como no quería ir a un bar o una cafetería, me fui a una tienda de libros (que tiene tres plantas y está en el centro) a leer. Alli tienen una pequeña estantería con libros en castellano y encontré el libro perfecto para ese momento.
Tonto, muerto, bastardo e invisible de Juan José Millás. Si leeis estas primeras páginas (aqui si no funciona el pdf) seguro que por lo menos sonreís una o dos veces.
“—¿Cómo quieres el café?
—Solo, sin azúcar. No me gusta, pero siempre lo he tomado así para disimular mi subnormalidad. Todos los que toman el café solo y sin azúcar dan la impresión de tener dentro una verdad insoluble.”
Justo lo que necesito, un poco de humor (lo siento madre, pero el pensamiento místico-mágico-positivo es muy abstracto para mi).
Bueno, me voy otra vez a la librería que tiene unos sofás de lo más cómodos y ayer sólo leí hasta la página 83.
Buen fin de semana.
ASM

