Dicen que los perros pueden oler el miedo. Dicen que cuando pasas delante de un perro tienes que permanecer tranquilo para que no te ataque.
Hoy debía de tener yo algun olor distinto, para que la gente estuviera tan activa a mi alrededor.
En el gimnasio, un tipo raro (alli hay mucho bicho, este era del tipo “soy mayor, pero no viejo y si quieres te lo enseño levantando pesas”) se me queda mirando de vez en cuando. Casualidad que cuando voy a usar una máquina viene él porque tenía la toalla alli y eso significa que está allí. Un baboso, solo le he mirado con cara de asco.
Hay hombres que realmente creen que las chicas jóvenes se pueden interesar por ellos, aunque tengan cuarenta años más. Sinceramente creo que esos casos solo se dan cuando hay dinero (o similar de por medio).
Vuelvo de sudar, recien salida de la ducha, con mi bici. Me subo a la acera para aparcar delante de casa y un abuelo que va con una señora me empieza a dar voces.
Que molestan las bicicletas y que va a llamar a la policia, que no puede ser que todos los días hay tres bicicletas aparcadas en la acera….
Pues que llame a la policia.
Me voy a ver a mis compis de Wein&co en bici. Como no hay carrilbici, voy por la acera. Uno de los tipos que ponen multas en la zona azul, que me pregunta si eso es un carril bici.
Yo por no pararme a preguntarle si es idiota no le contesto, pero si no hay carrilbici y me dirijo a un comercio situado a dos pasos de alli, supongo que mejor por la acera que por la carretera, ¿no?
Me estaba pasando como cuando un chaval, sólo por ser joven o llevar ropa de colores o cascos, le gritan las abuelas que si la juventud y los chicos de hoy hacen esto o aquello.
Mejor me voy a mi casa, me pongo a leer y espero que se les pase la locura a los demás.
Por cierto, no lo he podido evitar, me he comprado “Los libros arden mal” de Rivas.
Me tengo que cambiar de piso, necesito un escritorio y muchas baldas (”lejas” como dicen Rosarito y Dolo) para mis libros. Y vecinos nuevos.
Besos
ASM