Yo me lo pasé bien y aprendí cosas y conocí gente.
Bueno, lo primero es que la feria contaba con la participación de los propios vinateros. En el caso de los austríacos e italianos, no era gran problema, pero para mi sorpresa, se presentaron también representantes españoles.
Cuando mi jefe me vió (bueno en realidad no sé si es mi jefe o el responsable de personal o de eventos, es todo poco claro) cómo miraba las mesas de los productores de Rioja, me dijo:
- “¿Les has saludado ya? Venga, preséntate.”
Y yo pensé que lo único que nos relacionaba (a los vinateros españoles y a mi) era el origen. Uno de ellos (medio alemán, un “Export Manager”) me lo hizo notar cuando me dio su tarjeta para que “supiera quién era”.
Los demás se mostraron sorprendidos y agradecieron que les ofreciera mi ayuda. Estaban “Bodegas Lan”, “Bodegas Valdemar”, “Marqués del Puerto”, “Marqués de Vargas” y “Bodegas Castaño” (de Yecla) entre otros que ni me sonaban.
Mi misión era defender las virtudes de cinco blancos de dos bodegas italianas, de la zona de Friuli, Pietro Pittaro y Jermann. “Mis” blancos eran vinos jóvenes y frescos (y baratos en el caso de Pietro Pittaro), exceptuando el “chardonnay” de Jermann, “Dreams”.
Lo primero que aprendí es que el sumiller te dice cosas del vino, pero los tienes que probar. Bueno, y que las palabras hay que elegirlas, el vino no estaba “amargo” sino que era “ácido”. Claro que si mi vocabulario sobre vino en castellano es limitado, en alemán es inexistente.
Lo mejor es que tenía unos vecinos muy majos. A mi derecha había un stand de unos distribuidores alemanes, de Colonia. Uno de ellos hablaba castellano (venezolano) y me estuvo vacilando toda la feria. El otro era italiano y sabía un montón sobre vino. Me explicó la polémica por llamar a las uvas “Tocai” o “Friulana”, porque el nombre “Tocai” se supone que sólo se puede dar a las uvas húngaras.
Llamadme ignorante pero lo segundo que aprendí fue que “cuvée” significa mezcla de clases de uva. Claro que clases de uva hay un montón y a mi me sacan de “garnacha y tempranillo” y me pierdo.
Al final, después de muchos culines de vino, muchos escupitajos y todas las invenciones del mundo sobre cómo “tenemos” la bodega en Italia, todo acabó bien.
Hoy se celebra en Viena. Supongo que todos estarán alucinados porque por lo que oigo, allí ha nevado bastante.
Bueno, eso es todo. Ya contaré más detalles cuando llegue a casa, con un vinito, probablemente.
Besos para todos.
ASM