Pero prefiero que llueva un poco. No solo porque hace más fresquito (yo con ropa gano un montón), sino porque el aire está más limpio, la gente camina más rápida, los turistas están desconcertados…
En Valencia la gente decía que la lluvia dejaba la ciudad sucia. Claro, en Valencia el sistema de canalización de agua es decorativo. No como en ciudades como Santiago de Compostela, Gijón, Bilbao, Donosti … (cómo me gustan esas ciudades)
No sé porqué, pero no me gustan los turistas. Aqui también hay. Pasean en manadas, aunque no vayan en grupo con guía, sino separados. Se juntan por su parecido, su ropa de colores, las bermudas recién estrenadas, el olor a crema solar… Familias con niños salvajes, que pasean mirando a los edificios.
Para alguien de mi tamaño, los turistas germanos de dos metros son un grave obstáculo cuando voy al centro. Ellos no me ven. Cuando me pisan suelen pensar que el suelo es irregular o que han pisado algo, una piedra, un vaso de plástico…
También hay obstáculos pequeños pero de amplia envergadura. Pueden ser turistas obesos o simplemente agregados de persona con niños. En ambos casos la densidad del ente hace que un choque genere mucha inercia. Es un contacto blando, como contra un colchon de agua, pero la ola vuelve. Cuando se trata de un niño, suele gritar. Es la misma sensación que cuando se activa la alarma de un coche junto a ti. Tu no intentabas robarlo, claro, pero no puedes evitar ponerte colorado.
Aparte de ser pequeña yo siempre voy rápido, camino rápido, hablo rápido… Los turistas no, claro, tienen tiempo.
Como decían en una película ( El cielo protector, quizás), es diferente ser viajero y ser turista.
Sigo pensando que me gustaría quedarme. Le estoy cogiendo cariño a este sitio. O a esta gente mejor dicho.
Vamos, que ya estamos a miércoles.
ASM
p.s. Los textos raros del lunes son “Pangramas“, los podeis encontrar en las fuentes de Windows. Me pareció bonito que el japonés fuera un poema.